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POLITICA
Ernesto Padilla
16 de Noviembre de 2009 | El último gobernador conservador de Tucumán dejó múltiples obras.
"Soy muy argentino, pero muy provinciano", decía Ernesto Padilla, quien fue gobernador de Tucumán entre 1913 y 1917, y se destacó por una gestión que se proyectó hacia el futuro con obras que aún hoy perduran. Abogado, político, intelectual, filántropo y benefactor, Padilla fue una de las figuras salientes de la llamada "Generación del Centenario", que puso las bases del Tucumán moderno. Padilla nació en Tucumán, el 5 de enero de 1873. Se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires con las más altas distinciones; luego resultó electo legislador provincial en 1900 y legislador nacional entre 1902 y 1906. Fue el principal opositor al proyecto de ley de divorcio que se discutió por esos años en el Congreso. Fue reelegido como parlamentario en 1911, y en 1913 llegó a la gobernación de Tucumán. La historiadora Marta Ezcurra explica que "Padilla -quien fue el último gobernador conservador de Tucumán- cumplió con creces los objetivos ambiciosos que se había fijado para su gestión, apuntando a la defensa del sufragio libre, la promoción de la economía y la cultura de la provincia, la defensa de la pequeña propiedad rural para los trabajadores, el establecimiento de centros agrícolas cercanos a las ciudades en todo el interior provincial, la protección de los obreros, la defensa de la familia, etc.". Al gobernador Padilla por otra parte le tocó presidir las ceremonias del Centenario de la Independencia, durante las cuales se habilitó el Parque 9 de Julio, obra del arquitecto Carlos Thays. Padilla llevó adelante una progresista obra en materia de vialidad, irrigación, edificación escolar y fomento agrícola. Durante su administración también se fundó la Caja Popular de Ahorros, a la vez que se construyó el Dique de Escaba, a tono con su objetivo de hacer de Tucumán "la civilización del agua". El gobernador Padilla por otra parte tuvo una preponderante tarea en la creación y desarrollo de la Universidad de Tucumán, acompañando el proyecto de Juan B. Terán, fundador y primer rector de la casa de altos estudios. Padilla también ejerció una fuerte acción de defensa y promoción de las tradiciones culturales y folklóricas de Tucumán y la región NOA, a la vez que emprendió la organización y publicación de los archivos provinciales, la realización de congresos científicos, la fundación de museos, construcción de parques, jardines y monumentos, etc. Padilla volvió al Congreso nacional entre 1918 y 1928, impulsando importantes iniciativas para nuestra región, como la construcción de un ferrocarril a Chile. Luego fue ministro de Educación e Instrucción Pública del presidente José Evaristo Uriburu, en 1931. Durante sus últimos años de vida, escribió numerosos libros sobre historia, cultura y geografía de Tucumán. En sus últimos años, Padilla escribía a Ramón Cárcano: "tengo el defecto de ser muy tucumano. Luego de 25 años fuera de la provincia no me resigno a sentirme ausente de Tucumán, por más que hagamos, nunca haremos por Tucumán todo lo que debemos". Ernesto Padilla murió el 23 de agosto de 1951 en Buenos Aires.

