OPINION
Primeras brechas en el poder de Alperovich: tuvo que entregar al joven Jiménez para descomprimir
Miércoles 22 de Febrero de 2012 13:19:16 | Escribe Tomás Luciani. Se desmintió la enseñanza del ministro Jiménez a su hijo: "somos impunes, nos protege el dueño de Tucumán". La lección de Florencia y Elina Marchese. Otros hijos del poder en la mira.
El joven Gustavo Jiménez nunca imaginó que tendría que afrontar un juicio oral y público por el accidente en el que, sin intención pero con culpa agravada, mató a dos inocentes.
Pasaron más de cinco años desde ese aciago fin de 2006 para los Marchese, cuando vieron que la vida de toda la familia quedaba estampada en el pavimento de la avenida Perón.
Mientras lloraban a sus dos muertos en el Hospital Padilla tuvieron que soportar hasta la soberbia del superministro de Economía, Jorge Jiménez -supuestamente colega y amigo de los contadores Marchese-, quien ni siquiera detuvo su paso arrogante para decirles alguna palabra.
Pero Elina y Florencia Marchese, apoyadas por el resto de sus familiares, no se quedaron en el lamento. Enfrentaron a un poder inmenso, que no trepidó en ponerles obstáculos y arrojarles munición gruesa para que desistieran.
Con su coraje y perseverancia nos dieron una lección a todos, y demostraron que su padre y su madre supieron criarlas bien.
Del otro lado, como dueño de vidas ajenas, Gustavo creció convencido de que podía andar a la velocidad que quisiese con un auto tuneado con costosos artefactos, e incluso atropellar a quien le pasase por enfrente, sin correr riesgos.
Así se lo enseñó su papá. “Hijo, podés hacer lo que quieras, porque nosotros somos poderosos. Podemos cambiar pruebas, falsificar testimonios, darles órdenes a fiscales corruptos, manejar a la policía. Somos intocables. Nuestro socio José es el dueño de Tucumán”.
Pruebas de esto no le faltaban al ministro.
Otros hijos del poder no habían sufrido ni una citación, después de haber estado involucrados en muertes, que tarde o temprano tendrán que ser investigadas como se debe.
El caso Marchese señala que algo está cambiando.
El poder de Alperovich ya no alcanza para cubrir los delitos del clan.
Asustado, el gobernador mandó a anunciar este miércoles bien temprano a través de sus voceros que el fiscal Noguera elevaría a juicio la causa, buscando descomprimir la marcha a Plaza Independencia.
Ahora espera que el tema se desdibuje. Pero la mancha es indeleble, y los costos del caso Marchese seguirán creciendo.
Veremos cuál es la reacción de la población cuando los empleados de Alperovich en la Legislatura -comandados por Ssto Terán- intenten archivar los pedidos de juicio político que recaerán sobre el poco presentable fiscal Guillermo Herrera, el preferido del gobernador para lavar causas.
La movilización social, y el empuje de la prensa que no recibe órdenes del Zar están abriendo brechas que se irán ensanchando.
Lo que crece sobre bases corruptas, podridas, tarde o temprano cae en su propio fango.
Puede que el proceso lleve todavía años, pero la tendencia es irreversible.
Al final, prevalecerá la gran mayoría de los tucumanos dignos, personas de bien, que no se venden ni se alquilan al despotismo del dinero alperovichista.
Tucumán dará vuelta la página, y llegará la hora en que el gobernador re-reelecto y sus secuaces tendrán que rendir cuentas del daño institucional y el saqueo al Estado.
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