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Instaló una granja educativa, pero lo robaron dos veces y tuvo que cerrar, a pesar que el burro volvió
Martes 24 de Enero de 2012 04:24:42 | Los ladrones se hicieron de un botín que tiene un valor aproximado de $ 50.000.

Le reventaron el ojo a un burro y lo lastimaron en el cuello. /Foto: La Gaceta | Ampliar imagen
Fue un mal comienzo de año para José Manuel Cardozo. Dos robos lo obligaron a cerrar su granja. No era la primera vez que asaltaban en el predio de "La Nueva Santa Clara". Pero la magnitud de los últimos asaltos, que le provocaron una pérdida cercana a los $ 50.000, lo empujaron a liquidar el resto de su inversión y al cierre definitivo del negocio.
La granja funcionaba en el predio de una finca de Los Nogales, a pocos kilómetros al norte de la ciudad de San Miguel de Tucumán, y ofrecía recorridos didácticos para estudiantes del nivel primario.
"Íbamos a las escuelas y ofrecíamos excursiones guiadas en las que les explicábamos a los chicos cómo es la vida en el campo. Les enseñábamos a amasar y los hacíamos pasear en sulky. Además, podían estar en contacto con los animales que teníamos", explicó Cardozo.
Sin embargo, con los asaltos del 4 y el 11 de este mes, todo el proyecto se fue a la ruina. En el primer robo los ladrones se llevaron una potencia, dos parlantes, una hidrolavadora, dos desmalezadoras, una máquina fumigadora, una máquina de humo y una bomba de agua. Pero como no se conformaron con la maquinaria, se apoderaron de una corzuela, dos gallinas paduanas y cinco conejos.
"Pensé que no iban a volver más, pero a la semana siguiente nos volvieron a robar", señaló la víctima.
En el segundo asalto, los ladrones se concentraron en los animales. Se llevaron una vaca y una cabra que estaban preñadas, junto con un burro y un caballo con el sulky que tiraba. "A la vaca y al ternero, que estaba a sólo un mes de nacer, los encontramos muertos en el canal de Los Nogales. Sólo les habían dejado la cabeza. Por lo que pudimos averiguar, las personas que los robaron los faenaron y luego vendieron la carne", agregó Cardozo.
El resto de los animales que quedaron en la granja fueron llevados al "Fitozoológico", una pequeña reserva situada en las inmediaciones del acceso por ruta 9 a Tafi Viejo. Aunque la víctima señaló que todos están a la venta. "La dueña del predio me ofreció cuidarlos, pero ella tampoco puede tenerlos por mucho tiempo porque, con sus animales, no tiene espacio suficiente", apuntó.
El cambio de casero
"La Nueva Santa Clara" funcionaba desde hace ocho años en Los Nogales. En ese tiempo, ocurrieron otros robos pero, según el propietario, sólo se robaban animales pequeños. En la última semana de diciembre, el casero de la granja decidió irse y, según Cardozo, les avisó a todos los vecinos que él ya no trabajaba más en ese lugar. Esto molestó al propietario porque todos sabían que el predio iba a quedar sin ninguna vigilancia.
Cardozo buscaba un casero. En ese momento, un joven de 22 años se ofreció para el puesto. La víctima lo contrató y al primer día de trabajo (el 4 de enero), se comunicó con Cardozo para decirle que se había producido el primer robo en la granja.
Para la Policía, este muchacho es una pieza clave en la investigación. "Estamos trabajando y según las averiguaciones que hicimos el casero podría tener algún tipo de vinculación con el robo. Pero por el momento, no se ordenó ninguna medida que lo comprometa", dijo el oficial Juan Alcocer, jefe interino de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional Norte.
Además señaló que la Policía recorrió algunas zonas de Tafi Viejo y Los Nogales, aunque no se puro encontrar ninguno de los elementos que se robaron en la granja. "Continuamos investigando y en estos días podríamos tener alguna novedad en la causa. Por ahora sólo tenemos pruebas de que los ladrones mataron a la vaca y al caballo que habían robado", concluyó Alcocer.
Por su parte, "Coca" Bejar, dueña de la reserva donde refugiaron a los animales que Cardozo tenía en su granja, dijo que en la zona se comenta acerca de la identidad de los ladrones.
"La Policía y los vecinos saben quiénes son las personas que cometieron el robo. Lo que pasa es que nadie hace nada por detenerlos", señaló la mujer. "A nosotros nos pasaba lo mismo. Todos los meses nos robaban algo. Hicimos las denuncias pero tuvimos que esperar mucho tiempo para que pusieran una guardia. Ahora siempre hay algún policía que recorre la reserva y, por el momento, el problema de los robos terminó", agregó Bejar.
Violencia y destrozos
El viernes, un burro, uno de los animales que habían robado los asaltantes, volvió por sus propios medios hasta la granja.
Cuando Cardozo lo vio, fue testigo de la violencia de los agresores.
"Al burro le reventaron un ojo y le hicieron una profunda herida en el cuello. El animal estaba infectado y lo tuvimos que llevar al veterinario. Lo que le hicieron fue sólo por daño", señaló Cardozo.
Además de esto, los atacantes torcieron las aspas de un ventilador y rompieron algunos alambrados. Cuando el propietario de la granja habló se mostró muy afligido por lo que ocurrió y señaló que junto con su socia habían hecho todas las remodelaciones y mejoras que tenía el predio.
"A este lugar lo fuimos construyendo de a poco con el trabajo de todos los días. Ahora, habíamos comenzado a construir un vivero para que los chicos pudieran aprender cómo se cultiva y protege una planta, pero con lo que pasó tuvimos que dejar todo como estaba y marcharnos de este lugar", concluyó Cardozo.
La granja "La Nueva Santa Clara" funcionaba activamente durante el período lectivo y fue visitada por numerosas comitivas de estudiantes. Ahora, por la inseguridad, no funcionará más. /lagaceta.com.ar


