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Vacaciones juveniles: viven hacinados y comen mal para ahorrar y poder gastar más en boliches y alcohol
Sábado 22 de Enero de 2011 04:05:21 | Los chicos están dispuestos a cualquier sacrificio para estirar los pesos y poder pasar más tiempo en los lugares de veraneo y divertirse por la noche.

Son nueve chicas que llegaron a La Feliz desde San Nicolás y comparten, con esfuerzo, un departamento de dos ambientes. FOTO: Perfil | Ampliar imagen
Los jóvenes tienen una ecuación sencilla para obtener el genial resultado de disfrutar más días en Mar del Plata: alquilan un departamento de dos ambientes, para no más de cuatro o cinco personas, y se hacinan hasta que no cabe un alfiler.
De esta manera, el confort queda como última prioridad, ganado por un abaratamiento en los costos “diurnos” para invertir en los “nocturnos”, es decir, alcohol y boliche.
Es el caso de nueve chicas que llegaron a La Feliz desde la ciudad de San Nicolás de los Arroyos. “Nos conviene porque el alquiler de la quincena nos salió $ 2.800 y al dividirlo, sólo pagamos $ 311”, afirma Aldana Lima, de 22 años.
“Siempre nos amontonamos porque somos estudiantes, ninguna trabaja y vivimos de nuestros viejos. Este año queríamos ir a Brasil, pero no tenemos 5 mil pesos”, agrega Luciana Frontini (20).
La idea de los adolescentes, generalmente, tiene como único fin tener más dinero en el bolsillo para salir a bailar. Así lo confirman Alejandro y Víctor, dos estudiantes de la UBA oriundos de Lomas de Zamora, quienes transformaron el departamento para cuatro personas, prácticamente en un hotel.
“Somos siete, pero durante el fin de semana siempre caen dos o tres amigos que se hacen una escapada. Dormimos donde sea: colchones inflables, almohadones, tres en una cama. Nadie se queja si comemos arroz, salchichas y fideos, lo importante es tener escabio y plata para el boliche”.
En la madrugada, calle Alem se transforma en una pasarela de miles de jóvenes en busca de diversión. Mientras toma un mojito, Osvaldo, dice que llegó el 5 de enero desde Corrientes capital y que antes saquearon las alacenas de sus casas.
“Trajimos latas de tomate, fideos, arroz, porque solamente de pasajes gastamos $ 800 y si queremos salir todas las noches, comemos lo que sea o directamente no comemos”.
Un grupo de veinte chicas de Olavarría se luce mientras se ubican en la cola del boliche Mr. Jones.
“Es nuestra primera noche, por suerte conseguimos la casa de un tío mío, que no nos cobra, así que gastamos sólo 10 pesos por día en comida. Nada. Y nos dividimos en tres departamentos. En el que estamos nosotras es para seis y somos once”, cuenta Débora, mientras que sus amigas, Victoria y Manuela, interrumpen: “Además, trajimos comidas frizadas, tartas, empanadas, milanesas. Lo único que pensamos es gastar la plata en las salidas”.
Ellas la tienen fácil. Es típico que el dinero varíe según el género.
Mientras que las mujeres gozan con el privilegio de ingresar gratis a todos los bares de Alem, los hombres deben pagar una consumición obligatoria que oscila los $ 30.
“Para la previa gastamos $ 30 como mínimo, y en el boliche 70 o 100 si es una noche tranquila. Y si querés una noche a full terminas gastando $ 200. Nuestra idea era traer dos lucas, pero por como están los precios y los tragos, seguro que cuando nos vayamos se nos fueron más de dos lucas y media”, dicen los chicos de Lomas de Zamora.
“No llegamos a gastar más de 50 pesos por noche. Gastamos más en remises y en la playa que en la noche”, suman las nicoleñas, quienes pusieron algunos “mandamientos” para que la incómoda convivencia no traiga conflictos:
“La primera es no tener relaciones sexuales dentro del depto, sino ir al ajeno, si van al baño, tirar desodorante de ambiente, si se acabó el papel higiénico ¡cambiarlo!, sacar la basura todos los dias, bañarse rápido y dejarlo en condiciones, no hablar con chicos feos, conseguir amigos con auto y guitarra, no fumar adentro, amar el alcohol por sobre todas las cosas, no hablar con chicas, respetar el humor y la fiesta del otro”. /perfil.com


